Compañía Eléctrica Rivera-Bernad

De WikiCelan

La Compañía Eléctrica Rivera-Bernad se fundó con un capital de 1.500.000 pesetas. La primera obra de la compañía consistió en la construcción de una presa con cemento y arena en el río Martín, unos 8 km aguas arriba de Albalate, y en la margen derecha se construyó la acequia para canalizar las aguas. Desde aquí hasta el embalse construido frente a la Central se realizaron una serie de túneles, viaductos y trincheras a lo largo de tres kilómetros, para lo que se emplearon más de 17.000 kg de dinamita y cuyo coste económico ascendió a 193.571 pts.

Desde la central se montaron cinco líneas para el transporte de la corriente eléctrica; una de ellas en dirección a Andorra, otra a Ariño y las otras tres que descendían hacia Albalate, desde donde una salía hacia Lécera y otra en dirección a Urrea e Híjar. En total se instalaron 200 kilómetros de redes de alta tensión.

En 1905 se inauguró la puesta en marcha de la central y en un principio se dio luz a un total de 24 pueblos. Posteriormente el fluido eléctrico para alumbrado e industrias llegaba a las siguientes localidades:

  • Provincia de Teruel: Albalate del Arzobispo, Andorra, Alcorisa, Ariño, Berge, Molinos, Urrea, La Puebla de Híjar, Híjar, Samper de Calanda, Muniesa, Blesa, Azaila, Vinaceite.
  • Provincia de Zaragoza: Lécera, Belchite, Almonacid de la Cuba, Letux, Azuara, Codo, Lagata, Samper del Salz, Fuendetodos, La Zaida, Alforque, Cinco Olivas, Alborge, Escatrón, Quinto, Pina de Ebro, Aguilar, Osera, Fuentes, Rodén, Mediana, El Burgo, Pastriz, La Cartuja.

El plano general de la instalación eléctrica muestra gráficamente las diferentes líneas, estaciones transformadoras y pueblos a los que, sucesivamente, fue llegando la electricidad. Al principio no existían los contadores de corriente y la compañía instalaba una bombilla en la cocina y otra en el patio, a 125 voltios de intensidad. Además del suministro de alumbrado doméstico, se servía fuerza para uso industrial: la Sociedad Aragonesa de cementos Pórtland, por ejemplo, se nutría de ella. También se suministraba electricidad, entre otras industrias, a dos fábricas de botones, una fábrica de hilados, otra de chocolate y a la Nueva Fábrica de Hielo “La Polar”, instalada en Albalate. Esta fábrica vendía hielo diariamente a 0,10 pts. el kilogramo gracias a una cámara frigorífica con una capacidad de 40.000 kg que le permitía producir 5.000 kg al día. Todos los pueblos de la comarca se vieron beneficiados con la instalación de dicha fábrica, una de las pocas existentes por aquel entonces en Aragón.

La sociedad tenía contratada la luz con sus abonados a un tanto alzado; se pagaban 50 céntimos mensuales para lámparas de 5 bujías. Había quien tenía en su domicilio 24 lámparas y pagaba al mes 10 pesetas. Se decía por aquel entonces que si grande era la extensión de su red, inmejorable la calidad de la luz que suministraba: ...en la plaza de la iglesia hay varias lámparas de 1.000 bujías que dejan muy atrás todos los focos que hay en la calle Alfonso de Zaragoza...[1] En 1922 se inauguró la instalación eléctrica de la iglesia de Albalate, costeada por la Compañía. Se colocaron nada menos que 10.000 bombillas en el interior del templo, con lo que su aspecto era, por así decirlo, absolutamente deslumbrante. En 1924 la Compañía ya era la quinta empresa eléctrica instalada en Aragón.

Debido al progresivo aumento de la demanda de corriente eléctrica, la compañía Rivera-Bernad decidió construir una nueva central hidroeléctrica, denominada n.º 2, en la margen derecha del río. Un puente colgante, que todavía se conserva y que ha sido restaurado recientemente, cruzaba el río para conectar ambas márgenes. El salto de agua es sensiblemente inferior al de la central n.º 1 y su producción eléctrica, en consecuencia, fue muy inferior.

Si bien los mayores accionistas de la Compañía eran José Rivera y Antonio Bernad, otras personas del Bajo Aragón contribuyeron con su capital a engrandecer y consolidar el poder de la empresa. En Andorra, en concreto, fueron algunos miembros de la familia Sauras (Jaboneros) los que se convirtieron en socios económicos de Rivera-Bernad.[1]

Con el paso del tiempo parece que algunos abonados de la Compañía Eléctrica manifestaban sus quejas en términos de calidad del suministro. Se decía que la luz era muy cara y deficiente, por lo que en 1926 un grupo importante de labradores de Andorra capitaneados por Isidro Abellán Alloza, “el Tío Isidro el Perdido” decidieron enfrentarse y hacer la competencia a Rivera montando una fábrica particular que produjera energía eléctrica competitiva. Isidro Abellán, uno de los agricultores más fuertes de la población, llegó a decir que acabaría con Rivera y le obligaría a ir en burro, pues el albalatino era propietario de uno de los primeros automóviles que circularon por las carreteras turolenses. Al parecer, la mayor parte de los labradores “enchufaron sus casas” a la corriente de Isidro Abellán, si bien el Ayuntamiento siguió fiel al compromiso que había contraído con la Compañía Rivera-Bernad, por lo que el alumbrado público siguió en su red. Ante semejante desafío la compañía recurrió al dumping interno, bajó el precio desde 2 pesetas por bombilla y mes, a 1 peseta. Casi tres años después, una avería en el motor y las pérdidas del negocio obligaron a abandonar al “tío Perdido” y la posición de monopolio de la compañía se reafirmó.[1]

La central estuvo en funcionamiento activo hasta 1964. Posteriormente, la Compañía Rivera-Bernad fue absorbida por Eléctricas Reunidas de Zaragoza. En 1988 realizó una gran reforma en la central n.º 1 que la modernizó y volvió a poner en servicio. Limpió las acequias y los túneles y se cambió la tubería vieja por una nueva y de mayor tamaño, rebajando a su vez 3 metros el piso para incrementar la altura del salto. En la actualidad su funcionamiento es automático y se utiliza con carácter de reserva para la red general de electricidad. Cuando la central no produce, el caudal de la acequia que desemboca en el embalse desagua en el río formando una llamativa y ruidosa cascada

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